Del viento, eslabones recadeno
las viejas palabras
que me trae.
Sorpresivamente.
Nombres y verbos, adjetivos y adverbios
encadenados, subterráneos,
destapan sus sudarios
y flotan hacia cosas y tiempos suyos,
fluyen hacia sus nuevas conexiones,
retejiéndose con nuevos hilos,
a nuevas caras luminosas,
como fantasmas reprocesados
en estreno de identidades.
No la repetición del antiguo
tedioso y conocido zumbido,
sino nuevos bautismos buscan.
No una reconstrucción literal,
sino una recreación recién traída
y recién nacida y editada
por los calados ventanales del memorar.
Nombres y rostros sin ensayar,
sin guión ni libretos,
improvisaciones reflectoras
de su fugaz tránsito
por la escena.

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